Oración de Petición para Antes de la Comunión

Consagración de la hostia

Peticiones a Jesús Nuestro Señor y Dios

Señor Jesucristo, la comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre no sea para mí un motivo de juicio y condenación, sino que, por tu piedad, me aproveche para defensa de alma y cuerpo y como remedio saludable.

Acto de fe
Jesús, Verdad eterna, yo creo que estas realmente presente en la Hostia santa. Aquí moras con tu cuerpo, sangre, alma y divinidad. Oigo tu invitación “Yo soy el Pan vivo bajado del cielo». “Tomad y comed: esto es mi cuerpo”.

Creo, Señor y Maestro, más aumenta mi débil fe.

Acto de esperanza
Jesús único camino de salvación. Tú me invitas

diciéndome: “Aprended de mi”.

¡Más, cuán poco me asemejo a ti! (Se hace aquí un rápido examen de conciencia).

Después se dice: Señor, yo no soy digno de que vengas a mí, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

Tú, Jesús, complaciste al Padre: eres mi modelo. Atráeme a ti y dame la gracia de imitarte especialmente en la virtud que más necesito.

Acto de caridad
Jesús Maestro, tú me dices: “Yo soy la Vida”; “el que come mi carne tendré la vida eterna”. En el bautismo y en la confesión me has comunicado esta vida y ahora la nutres, haciéndote mi comida.

Toma mi corazón; despréndelo de los bienes, placeres, alegrías y vanidades de la tierra. Te amo con todo mi corazón y sobre todas las cosas, bien infinito y eterna felicidad. Amén.

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Oración para Prepararnos a la Sagrada Comunión

Maria y la Euaristia

Oraciones de Preparación a la Sagrada Comunión

Oración de Santo Tomás de Aquino

Aquí me llego, todopoderoso y Eterno Dios, al Sacramento de tu Unigénito Hijo, mi Señor Jesucristo, como enfermo al médico de la vida, como manchado a la fuente de la misericordia, como ciego a la luz de la eterna claridad, como pobre al Señor del cielo y tierra, como desvalido al Rey de la gloria.

Ruega, pues, Señor, a tu infinita bondad y misericordia, que tengas a bien sanar mi enfermedad, limpiar mis manchas alumbrar mi ceguera, enriquecer mi pobreza, vestir mi desnudez, para que así pueda yo recibir el Pan de los Ángeles, al Rey de los Reyes  

y Señor de los que dominan, con tanta reverencia y humildad, con tanta contrición y afecto, con tanta  pureza y fe, con tal propósito, cual conviene para la salud de mi alma.

Concédeme, te ruego, recibir no solo el Sacramento del Cuerpo y Sangre del Señor, sino también la gracia y virtud del Sacramento.

Oh Dios de bondad, concédeme de tal manera recibir el Cuerpo que tu Unigénito Hijo, tomó de la Virgen María, que merezca ser incorporado a su Cuerpo Místico y contado entre sus miembros.

Concédeme, Padre mío, que a este tu amado Hijo, al cual ahora en mi vida mortal me propongo recibir, encubierto bajo el velo del Sacramento, logre yo contemplarlo cara a cara en el cielo donde contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

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